Café Académico

“Podemos contar con el dedo de la mano, los rectores negros”

Foto: Estela Simancas

A raíz del “despertar” que ha existido en EE.UU. sobre el racismo tras el asesinato de George Floyd a manos de un policía en Minneapolis, con el #BlackintheIvory, en tan solo cinco días, se produjeron 90 mil tweets de profesores compartiendo experiencias de racismo de las que habían sido víctimas en universidades de Estados Unidos. 

¿Cuántos profesores afro podría haber en las principales universidades del país? Tras indagar, la respuesta es: muy pocos. 

Con el objetivo de abrir una discusión sobre este tema, Café Académico entrevistó a Estela Simancas Mendoza, profesora de la Universidad de Cartagena y administrativa de la Pontificia Universidad Javeriana, quien hizo una reflexión personal sobre el racismo en la Academia para esta historia.

***

Café Académico: Es llamativo cómo el caso de Floyd generó una indignación en Colombia, siendo que en el país hay un racismo estructural que ha condenado a las personas afrodescendientes a la pobreza, al poco acceso a salud, a una vida menos digna, incluso a la muerte como consecuencia de eso… ¿Cómo lee eso?

Estela Mendoza: Me preocupa que las barreras se sitúen en la gente negra, en un momento en que aparentemente se percibe o se lee como una coyuntura el asesinato de Floyd en Norteamérica, en Minneapolis particularmente, como si fuera primera vez que a nombre de la exclusión, a nombre del racismo estructural, se asesinara y se masacrara a la gente negra en esta frontera geográfica.

Y por rebote empiezan a darse unas experiencias a través de las redes sociales para buscar el referente en Colombia como si no tuviéramos cualquier cantidad de territorios como referentes donde la gente negra a nombre de la diferencia, a nombre de esa marcación racial, insisto, producto de la colonialidad, ha sido despojada de sus territorios, masacrada, perseguidos sus líderes.

Y esto no es para crear una noción de victimidad vacua, vacía y victimizante de la gente negra, porque creo que es importante aclarar que a pesar de que a la gente negra, a nombre de esa colonialidad se le marcó como diferente, ha logrado construir unos referentes políticos, en la producción científica, en términos de la construcción económica, como también educativa de este país, y tiene derecho a vivir, a vivir en paz, tiene derecho a deconstruir esa diferencia en la que la situaron para valorar y reconocer sus aportes, no a nombre de una marcación racial, sino a nombre de la vida. Reconocer los aportes que ha legado y que sigue construyendo en la nación colombiana tanto desde una perspectiva local, como regional y nacional.

Yo creo que eso es lo que tiene que parar. Tiene que parar de manera sistemática el racismo estructural y la discriminación racial como sistema. No nos sirve como saludo a la bandera unas políticas públicas, que a nombre de la legitimación de la diferencia no reconoce realmente el derecho a la vida de estas poblaciones y de estos territorios en el país.

Entonces creo que el llamado de atención en medio de lo que se ha sumido ahora como una coyuntura cuando realmente es un problema estructural, el problema de la violencia sobre la corporalidad y las subjetividades negras no es un problema de ahora, deviene del período colonial cuando se le vació de su condición de persona. ¿Entonces qué es lo que nos sorprende ahora? Como si fuera en este momento que se hace visible el racismo estructural y la discriminación racial cuando efectivamente estos han venido operando como sistema.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (2012).

Entonces creo que ese es el llamado de atención, a superar las lecturas coyunturales y a asumir las lecturas que nos corresponde en términos de profundidad, de verticalidad. Ese es mi llamado de atención sobretodo a los mediadores cognitivos, a través de los cuales hemos venido entendiendo esta situación del racismo y de la discriminación racial como una coyuntura, cuando debemos percibirla como una estructura.

La otra es que aquí jamás en Colombia hemos reconocido el racismo y la discriminación racial como sistema, entonces lo admitimos como una cuestión subsidiaria y que se radica en la noción de víctima, pero no en entender que hay una responsabilidad del estado, pero hay una responsabilidad que nos habita también culturalmente en el sentido de perpetuar el racismo como sistema y la discriminación racial.

C.A.: ¿Usted cómo ve el racismo dentro de la academia? ¿Es muy visible?

E.M.: Pienso que en la academia hay una barrera invisible o un techo que de alguna forma oculta el racismo bajo las políticas de discriminación afirmativas, que fueron consecuencias del giro multicultural que se da tras la Constituyente del 91, conllevaron a que en los espacios universitarios se abrieran cupos especiales con enfoque diferencial étnico-racial, a partir de la invención del sujeto étnico por el giro multicultural. Si bien se pretendieron tomar como un avance para el reconocimiento de derechos para la población indígena, para la población afrocolombiana, palenquera o raizal.

Y entiéndase estas caracterizaciones que hago de la negridad en Colombia, a partir de las nociones que da el multiculturalismo en el marco de la Constitución del 91.

La imagen puede contener: texto

Esto realmente no resuelve el problema de fondo, y es que, los cupos son mínimos y al ser mínimos y tener que pasar por una identidad política obligatoriamente a la población negra, los obliga a autoreconocerse para poder disfrutar de una ciudadanía liberal que a nombre de una marcación racial se le da. Cuando a un mestizo, a un blanco no tiene por qué determinar esa marcación racial para ser ciudadano en este país.

La imagen puede contener: texto que dice "Solo una de cada 5 personas afro van a la universidad 35% 20% Sin pertenencia étnica Afrodescendientes"

Equidad de la diferencia: políticas para la movilidad social de grupos de identidad en Equidad y Movilidad Social (2014).

En este país es muy limitado, podemos contar con el dedo de la mano, los rectores negros. Buena parte de estos cargos han sido ocupados por blancos y/o mestizos, es decir que hay una barrera ahí que a pesar de que haya un proceso de profesionalización y tengan las competencias, habrían que estudiar esa barrera que les permite acceder a cargos de poder.

La imagen puede contener: texto que dice "Universidades publicas con cupos para personas afro Universidades publicas con algún programa o cupo especial dirigido a población negra solamente en pregrado. El resto de universidades publicas sin atención focalizada."

Y esto aún más se complejiza si planteamos la variable de género, porque si han logrado llegar muy pocos hombres a la posición más alta de poder del cogobierno universitario que es la rectoría, son pocas las mujeres que han logrado llegar a estos cargos directivos de poder en el país.

C.A.: ¿Cómo ve que los periodistas cubren esto? ¿Hay muchos prejuicios?

E.M.: Por lo que leemos en prensa, por la manera en la que se presentan, los términos que se emplean en el cubrimiento de una noticia, creo que todavía hay que hacer el trabajo de cuidarnos de los prejuicios, de las discriminaciones intronizadas en el lenguaje.

Theo Van Dijk, precisamente desde el campo de la comunicación, ha venido trabajando en eso a través de los medios de comunicación. Y creo que es necesario que se vaya pensando en ello.

En qué medida hay un periodismo que pueda apostarle a la reflexión de las desigualdades. Tiene que haber un compromiso de los docentes y de las nuevas generaciones con tener muchísimo cuidado con tener posturas racistas, discriminatorias y sexistas también, en términos en pensarse a la comunidad en general, estar muy pendientes en lo que dicen, cómo lo dicen.

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