Columnas

Empatía

En muchas ocasiones creemos que luchar incansablemente por nuestros derechos es perder el tiempo, pero cada mañana al salir el sol nos damos cuenta que luchar es ese puente entre la verdad y la justicia, ¡un puente que debemos cruzar para alcanzar lo que por tantos años hemos luchado!

Hace unos días, mientras estuve en la sala de espera de un hospital, escuché a una sra. decir que; por culpa de los jóvenes, el país estaba sumergido en la sangre y el vandalismo, porque no éramos capaces de respetar las decisiones de un presidente tan estudiado. Hoy, mientras camino a mi casa, tuve la oportunidad de hablar con un sr. de al menos unos 70 años de edad, entre tantas palabras y consejos, solo me decía: “Son ustedes el futuro, los que podrán cambiarlo todo, luchen por acabar con la ignorancia, el abuso y la indiferencia”. Y fue aquí donde me di cuenta que por muy corta que sea la vida, podemos dejar un huella imborrable, estas son las dos caras de la moneda, esos a quienes les mueve el beneficio propio, ese individualismo innato y la falta de argumentos, y aquellos a quienes simplemente les sobra EMPATÍA.

Una palabra muy sencilla de escribir y decir, pero MUY DIFÍCIL de ponerla en práctica. Lo mencioné en la Asamblea realizada por mi Programa Académico, y aunque a muchos les disgustó, sé que al final me dieron las razón.

Sostengo lo que digo, la EMPATÍA debe ser esa prenda que no podemos dejar nunca, porque hoy somos nosotros y mañana nuestras generaciones. “Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad”.

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